Buenas razones para enamorarte del própolis

Buenas razones para enamorarte del própolis
Buenas razones para enamorarte del própolis

Aunque salga de la colmena, en realidad el própolis es un producto vegetal, una resina que las abejas cosechan de algunas plantas y luego someten a diferentes procesos para convertirla en una auténtica mina de principios defensivos que protege su casa de intrusos. Te explicamos todo lo que puede hacer por ti.

Cuanto más se estudia, más beneficios desvela el própolis. Y es que este producto que elaboran las abejas estimula las defensas, controlan la inflamación e incluso combaten el crecimiento de virus, bacterias y hongos. Por eso queremos mostrarte todo lo bueno que puede aportarte este estupendo producto natural.

Es un remedio vegetal

El própolis es un producto natural que elaboran las abejas a partir de resinas vegetales que recogen de distintos árboles y plantas. Una vez recolectadas, mezclan estas resinas con ceras y enzimas salivares (betagucosidasas) potenciando sus propiedades beneficiosas.

Con una larga historia

Hace más de 2.300 años que se utiliza con fines medicinales. Los griegos lo bautizaron y su nombre, própolis, quiere decir “protector de ciudades”, en referencia a su función protectora sobre las colmenas. Aristóteles lo consideraba un remedio para sanar llagas y supuraciones, y los soldados romanos llevaban una bolsita con própolis para aplicar en las heridas. Los persas lo usaban para tratar eccemas y reumatismos. En el antiguo Egipto, el própolis era muy valorado, y se empleaba tanto para cuidar la piel como para proteger a las momias de la putrefacción en los embalsamamientos. Los incas, en el otro lado del mundo, lo usaban para combatir la fiebre. Pero lo más interesante de todo esto es que, desde la antigüedad, pueblos de todo el planeta, que no mantenían contacto entre sí, aprendieron a utilizar el própolis con fines medicinales.

Hasta los violines lo adoran

Sus cualidades son tan eficaces que incluso se ha llegado a utilizar para preservar objetos valiosos del deterioro causado por los microorganismos. Así, Antonio Stradivari utilizaba el própolis para preservar sus valiosos violines, y aún se emplea para cuidar los instrumentos musicales más apreciados.

Tiene más de 180 sustancias

La composición del própolis es tremendamente compleja y variada. Entre los muchos principios que tiene, más de 180, destacan los aceites esenciales; flavonoides y terpenoides. Las resinas dependen del vegetal de origen. Si además tenemos en cuenta que las abejas pueden recolectar resinas de distintas plantas, la complejidad se incrementa. Pero el própolis también es rico en otros componentes, como vitaminas A, C, E y del grupo B, minerales (manganeso, cobre, silicio, cromo, zinc, hierro y calcio) y ceras y enzimas que aportan las propias abejas.

Si es ecológico, mejor

Aunque todos los própolis se caracterizan por compartir propiedades, sus cualidades pueden variar un poco dependiendo del tipo de plantas del que se recolecte y, por supuesto, de las abejas. Por ese motivo, lo más conveniente es escoger própolis mezclados que contengan resinas de distintas partes del mundo, así su riqueza en principios se incrementa. Pero sobre todo es interesante buscar aquellos própolis elaborados en condiciones ecológicas, ya que de este modo nos aseguramos de que las abejas han vivido en condiciones naturales, sin contaminantes, pesticidas ni antibióticos, y que, por tanto, el producto que han elaborado está libre de sustancias contaminantes.

Muy útil para…

– Infecciones: combate infecciones causadas por Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenza y Moraxella catarrhalis, microorganismos responsables de catarros y neumonías.

– Bacterias, virus y hongos: actúa contra Escherichia coli, las bacterias de la placa dental, virus como el del herpes e incluso contra hongos como la cándida o los causantes del pie de atleta y otras micosis epidérmicas (Trichophyton mentagrophytes, T. ruburum, etc.).

– El sistema inmune: estimula su funcionamiento. De hecho, en un estudio se pudo demostrar que, tras tomar própolis durante 13 días, los voluntarios experimentaban mayor capacidad de producir citoquinas, mejorando su respuesta inmune.

. Las articulaciones: sus componentes fenólicos antiinflamatorios alivian los problemas articulares, como artritis y artrosis, al suprimir significativamente la cascada de formación de las prostaglandinas inflamatorias, ayudando a evitar la inflamación y el daño en los tejidos (cartílagos).

. Aliviar el dolor: como la inflamación está directamente asociada con el dolor, al reducirse, también se produce un efecto analgésico que alivia notablemente el dolor, tanto de las articulaciones, como de otras molestias inflamatorias.

. Combatir la inflamación crónica: el própolis puede contribuir incluso para combatir la inflamación crónica que se asocia con enfermedades como la arteriosclerosis, el cáncer, el asma, el párkinson y el alzhéimer.

. Luchar contra los radicales libres: sus flavonoides barren los radicales libres y evitan el daño oxidativo de los tejidos.

. Desintoxicar el organismo: contiene galangina, que, además de ser antioxidante, es capaz de suprimir la toxicidad de muchos productos químicos de un modo tan efectivo que incluso se ha propuesto como sustancia protectora contra el cáncer.

¿Qué es la galangina?

Es uno de los flavonoides que contiene el própolis que se considera responsable de gran parte de sus beneficios. Los mejores própolis son los que tienen mayor cantidad de galangina. Pero ¡ojo!, muchas veces se dan como valores de galangina el contenido total de flavonoides del própolis, por ello hay que elegir una marca que indique claramente el contenido de ese principio activo.

Potencia su eficacia

El própolis se puede tomar solo, pero para potenciar sus efectos saludables también lo puedes tomar combinado con plantas expectorantes (eucalipto, gordolobo, regaliz, pino, grindelia), antiinflamatorias (tomillo, salvia), inmunoestimulantes (equinácea) o cicatrizantes (llantén, karité, caléndula).
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