Colágeno, alimento para tu firmeza, elasticidad y aspecto juvenil

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Los años no pasan igual para todo el mundo. Por eso si quieres mantener tu aspecto juvenil, e incluso quitarte algunos años de encima, una de las claves es ganar firmeza y tono muscular. El estilo de vida, la genética y por supuesto una buena alimentación, son clave para conseguirlo.

Si pensamos en músculos pensamos en fuerza, ejercicio y trabajo, pero los músculos también forman estructuras que nos sostienen y dan forma. Con el paso de los años aparece la flacidez e incluso perdemos masa muscular, una señal que nos avisa de que nuestro organismo empieza a perder capacidad de regeneración.

Sarcopenia, el enemigo del músculo

Cuando nos envejecemos o estamos enfermos, desgastamos más músculo del que somos capaces de regenerar. En ese estado perdemos masa muscular y se acentúa la falta de fuerza y la flacidez. En estos casos un aporte extra de colágeno de buena calidad, es decir formado por péptidos específicos nos puede ayudar a mantener e incluso a recuperar masa muscular y controlar mejor la sarcopenia.

Una persona sedentaria puede comenzar a perder entre el 3 y el 5 % de su masa muscular a partir de los 30, llegando a perder hasta un 8 % por década entre los 40 y los 70.

Alimenta tu musculatura con colágeno

Para mantener muestra musculatura bien alimentada y de ese modo prolongar su juventud, fuerza y firmeza, algunos nutrientes son imprescindibles:

Colágeno: es la proteína que proporciona sustento y estructura a todos nuestros tejidos y su pérdida favorece la flacidez y el envejecimiento de nuestra estructura corporal. Hasta el 30 % de las proteínas del organismo son colágeno, que encontramos colágeno en las articulaciones, pero también en la piel y los músculos.

Vitamina C: es esencial para la formación de colágeno y por lo tanto para el mantenimiento de nuestros tejidos en su estado óptimo. Además la vitamina C es antioxidante por tanto ayuda a proteger al músculo de los radicales libres que se produce durante la contracción.

Vitamina D: es una vitamina que casi podríamos decir que actúa como una hormona propiciando, entre otras cosas, el funcionamiento y la regeneración del tejido muscular. Su actividad es tan importante que los músculos se atrofian si hay una deficiencia.

Magnesio: es un mineral que interviene en la transmisión nerviosa y por tanto en la contracción y en la relajación muscular.

Carbohidratos: además de dar energía al músculo favorecen la entrada de aminoácidos dentro de las células musculares y activan las vías de formación de proteínas musculares (actina y miosina).

Proteínas de buena calidad: aportan los aminoácidos esenciales con los que el músculo fabrica sus propias proteínas de contracción (actina y miosina). Es importante que estas proteínas tengan un buen aporte de amionoácidos ramificados (leucina, isoleucina y valina).

La falta de firmeza en la piel es uno de los signos más evidentes de que empezamos a envejecer y de que nuestra capacidad para construir tejido muscular se reduce.

Colágeno, no todo es igual

El colágeno es una proteína fibrosa y muy resistente, que resulta difícil de digerir. Por esa razón, si queremos suplementar nuestra dieta y tomar un extra de colágeno debemos buscar uno que esté parcialmente fraccionado (hidrolizado) formando péptidos que son más fáciles de digerir y así absorber mejor sus aminoácidos.

Otro punto clave a la hora de elegir un suplemento de colágeno para preservar articulaciones y músculos, es su composición en aminoácidos. Así podemos encontrar péptidos de colágeno que muestran ser más efectivos a la hora de promover tanto el mantenimiento como el aumento de la masa muscular, sobre todo cuando se combina con un poco de ejercicio.

Hacer algo de ejercicio y suplementar la dieta con péptidos específicos de colágeno (SCP) ayuda a mantener la masa y la firmeza muscular y a reducir la masa grasa.

Ejercicio fundamental

El ejercicio es tan básico como la nutrición para mantener la juventud de los músculos y la firmeza del cuerpo. Cuando contraemos los músculos se producen todo un conjunto de señales que propician que el tejido muscular vaya ganando fuerza y resistencia, aproveche mejor los nutrientes y la energía, active sus propias defensas antioxidantes e incluso que repare más eficientemente los daños que se puedan producir durante el ejercicio.

Para que el ejercicio sea beneficioso hay que empezar poco a poco, entrenando al cuerpo con paciencia para que el músculo vaya adaptándose al ejercicio. Este entrenamiento siempre lo tendremos que adaptar a nuestras posibilidades. Es mejor ser constantes y hacer un ejercicio moderado, que no excedernos con un ejercicio, así ganaremos firmeza, fuerza, flexibilidad e incluso resistencia, sin dañar las fibras musculares.

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